A ojos solitarios lo veía desde la cima, con sus alas flameantes enceguecía de belleza.
No lo conocía, mas había escuchado de el, confiada su mirada esparcía alegría, yo desde la cima, aun en silencio lo veía.
Cada estación del año volvía al mismo lugar, y ahí estaba el, flameante con su personalidad, pero en su rostro ya no veía esa paz.
Temerosa abrí mis alas y aborde su sombra, sigilosamente seguí sus huellas.
Expando mis alas, llena de colores, bailé mis mejores pasos y canté por montones.
no conseguía mucho.
Sus plumas caían, y eso sentía que me dolía.
Algo pasaba, algo presentía. De aquella ave solitaria mis ojos se fijarían.
Aun en silencio lo mantendría. Cada día cada noche, lo volvía a ver….
Jugando con sus alas, lo pille una vez, frágil e inocente lo veía otra ves.
Por asomarme para seguir conociéndolo, caí desde la cima donde podía verlo
Notó mi presencia, no de la mejor manera. Con mis alas reverencie, para no mostrar mi vergüenza.
Titubeo al danzar, no quiero molestar., alzo mis alas, para que me puedas notar….
- Tus alas ya no tintinean en el cielo…. Como solía ver desde aquella cima.
- aniquilando tu alma, existe incertidumbre…
otras aves te ven dejado, mientras yo te veo apagado, cuando cierras tus ojos y te cubres debajo de tus alas. Las mías te cubrirían y te agasajarían.
Vuelas hacia lo lejos y te mezclas en las bandadas. Yo subo a mi copa y guardo tu mirada.
Pasan los días y a veces vuelves a bailar, con tus bellos colores me llegas a dilucidar,
que en el fondo de tu mirada aun existe esa paz.
Y solamente desde mi cima te puedo mirar guardare tu secreto y conmigo siempre podrás contar. Soy un ave especial que te observa desde su más alto mirar.
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