16 enero 2011

Historia de dos pies, dos manos, una mente y tres ojos.

Así de repente salto, por la pandereta alcancé ver su rostro.

Era algo bajo, no mas bien unos cm alzaba los ojos para ver su esplendor.

Me miraba de reojo yo intuía que algo pretendía, pues de sus labios nada salia

Me pidió la mano para alcanzarlo, le di las dos, mas mi energía para que saliera de ahí, salto salto salto,

sentí que me iba atrapar, pero el peso de sus pies no lo dejo saltar.

Le guíe por un mejor camino, no me entendía mucho pero se notaba interesado, le dibuje en su frente la emoción del sentir, pues sus ojos de dudas no entendía de que yo hablaba… se alejo para tomar vuelo, lo alenté ¡ lo motive… pero en el impulso sus piernas lo dejaron en el suelo su cabeza creció y cerro sus ojos, volvió a ser ciego, seco, se quedo y ahí se apago.

¿Acostumbras a esta vida? le pregunte; La mía era entretenida, me contento… no me gusta pero es lo que tengo, mas los cambios que me dices, me hacen vulnerable, yo quise sentir, quise vivir esa que me mostraste, pues no tengo el valor para cortarme la cabeza e irme con el viento; me contesto.

Haz sentido la magia?

- ¿me enseñaras magia?

No se magia pero si se sentir, y para mi eso es magia.

- ¿tu magia me sacaría de acá?

Solo si tú quieres…

Lo pensó y ahí se quedo...

y un gran muro nos separo.

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