En un instante de parálisis, cuando los nervios recorren encendiendo cada parte de tu cuerpo, estimulando tus ansias y dejándote sin aliento, pensando que nada puede destruir aquel momento… es eterno, es silencioso, es casi una perfecta armonía de sensaciones que van y vienen acelerando tu palpitar, muchas veces dejándote sin hablar….
Es un arrebato, Inocente de pecar, de un roce tímido, que te estremece al comenzar, entre mas lento se crea mayor necesidad, de sentirlo mas cerca y no alejarlo jamás.
La fricción que se crea a los ojos del alma crece el fuego que envuelve los cuerpos dejándose llevar lentamente por el deseo…. Es incontrolable, es casi desesperante, de no poder compenetrar el alma en el otro, mas que un dulce beso que te quita el aliento y te enfría las ganas cuando se aleja….
ese tierno beso que al abrir los ojos suspiras por el sosiego de tu alma, de tu sed de sentir la suave piel de los labios, el calor eminente de su aliento, la leve palpitación en su respiración te vuelves adicta a ese momento de silencio, donde se habla y se siente mas…. El silencio de un beso.